El mayor error que cometen las marcas cuando quieren trabajar con artistas es empezar por el número de seguidores. Es comprensible. Es lo más fácil de medir. Pero casi nunca es el criterio más importante. Elegir mal a un artista puede costar mucho más que el presupuesto invertido. Puede generar incoherencia de marca, rechazo de la audiencia, o simplemente producir una campaña que no le importa a nadie.
Una marca de lujo no necesariamente necesita un artista de lujo. Lo que necesita es un artista cuyos valores, actitud y forma de comunicarse sean coherentes con lo que la marca quiere proyectar. ¿Qué representa ese artista para su audiencia? ¿Libertad, ambición, pertenencia, autenticidad? ¿Eso mismo es lo que tu marca quiere comunicar?
No basta con que el artista sea grande. Sus fans tienen que ser las personas que tú quieres alcanzar. Un artista con la mitad de seguidores pero una audiencia perfectamente alineada con tu target es infinitamente más valioso.
Un artista en ascenso puede ser más poderoso que uno en el pico. Asociarte con alguien en su mejor momento cultural genera conversación y relevancia. Pero un artista que está construyendo algo puede darte una historia mucho más orgánica y duradera.
Los mejores Brand Linkups no son los que el artista simplemente aparece. Son los que el artista participa en construir la campaña. ¿Tiene el artista interés real en la marca? ¿Puede aportar ideas, perspectiva, creatividad? Eso hace toda la diferencia.
¿Cómo ha manejado el artista sus colaboraciones anteriores con marcas? ¿Las integra de forma natural o se siente forzado? El track record cuenta. Elegir bien a un artista es estrategia, no azar. En LNK FOR BRANDS hacemos ese trabajo por las marcas.